Cómo ayudar a una mujer maltratada - somoscoaching.com
7 enero 2022

Ayudar a una mujer maltratada no es una tarea sencilla. En cualquier caso, si detectamos que alguien en nuestro entorno más cercano pudiera estar sufriendo malos tratos, conviene actuar siguiendo una serie de pautas.

Hemos de proceder con cautela, siendo pacientes, pero a su vez sin permitir que la situación se prolongue más allá de lo evitable. De ahí la complejidad del asunto.

Una mujer que sufre malos tratos desarrollará una serie de problemas psicológicos que no suelen ser fáciles de tratar. De ahí la necesidad de acudir siempre a expertos y profesionales que nos ayuden y nos guíen.

Descubre cómo ayudar a una mujer maltratada

En cualquier caso, y dependiendo de lo que nos diga un profesional especializado en malos tratos a la mujer, vamos a acompañar esta primera sección del artículo de una guía que ha elaborado Fedeafes y que facilita, a raíz de sus investigaciones, ciertas labores que podemos hacer para tratar con la mujer maltratada.

Primer contacto

La mujer que sufre violencia doméstica está viviendo un verdadero infierno. Por eso, durante los primeros contactos, debemos hablar con ella para hacerle saber que lo que vive es más común de lo que cree, pero que también es injusto, y que no lo merece.

Quitar culpas

Es importante lograr que la mujer no se sienta culpable, aunque no es nada fácil. Por eso hemos de tratar que no crean que se merecen la violencia sufrida. Es común que consideren que ser agredidas está justificado, pues es parte de la sintomatología que genera esta enfermedad.

Explicar que no es justo lo que sufre

Igual que la culpa, muchas mujeres creen que es justo lo que están sufriendo, e incluso lo que vivieron en el pasado, una vez acabó el problema. Por tanto, es necesario explicar con paciencia y cuantas veces sea necesario que nunca hay justicia en los gritos, los golpes, los insultos o los empujones.

Situar la violencia en una coyuntura de desigualdades

Es necesario situar la violencia que ha sufrido la mujer en un contexto social en el que las desigualdades existen, sobre todo en lo referente al género. Se construyen relaciones de sumisión y dominio, de ahí que no sea ella la culpable.

Trabajar un relato adecuado

Hay que trabajar el relato de lo que está viviendo o ha sufrido. Ello dotará de coherencia y sentido a la situación.

Para hacerlo más sensato y comprensible, conviene:

  1. Encontrar relaciones de su sentimiento de poca valía con el propio discurso del maltratador.
  2. Establecer una relación entre el ciclo de la violencia y las contradicciones en el discurso del maltratador y de la víctima.

Hablar de la denuncia

El asunto de denunciar al maltratador es uno de los temas más espinosos que surgirán cuando hablamos de ayudar a una mujer maltratada. Es común que tenga miedo, a veces incluso pena, o bien que se sienta presionada.

Si de verdad queremos ser de ayuda para las mujeres víctimas de violencia de género, hemos de no presionar. Tiene que tener claro que va a recibir ayuda para escapar de su situación respetando sus ritmos, sus decisiones y sus derechos. Se ha de saber protegida sin que tenga que tomar decisiones con las que no se sienta cómoda.

Creer a la mujer maltratada

Conviene creerla. Es decir, sobre todo al principio, evitaremos emitir juicios o verbalizar posibles dudas. A medida que avance el tratamiento y se vaya sintiendo más segura y cómoda hablando del tema ya podremos afinar este asunto.

Pautas generales para ayudar a una mujer maltratada

Hacemos nuestras ahora algunas pautas generales que recomiendan tanto la Freephone Helpline como la National Domestic Violence y el Gobierno vasco. Siguiendo estas líneas también se logra un trato más adecuado, de ahí que hagamos especial hincapié.

Ayudar a que la mujer se abra

Hay que hablar mucho con ella para que, poco a poco, siempre según su ritmo, se vaya abriendo. Habrá que intentarlo varias veces hasta que se atreva a contar lo que realmente le sucede. Para eso necesita un ambiente adecuado de protección, seguridad y confianza.

Hablar de forma directa

A veces es mejor optar por ser directos. Una vez hemos creado la situación adecuada, podemos comenzar mostrando nuestra preocupación por su seguridad o por lo que pueda estar sufriendo, y a partir de ahí, continuar el diálogo.

Jamás hay que juzgarla

Como ya hemos comentado anteriormente, no se debe juzgar a una mujer maltratada a la que pretendemos ayudar. Es necesario escuchar con atención para que entienda bien que no es su culpa, y no es por ella por lo que ha pasado por lo que pasó. Necesita, sobre todo en las primeras etapas, un apoyo claro, diáfano e incondicional.

Acompañamiento desde la positividad

Entendemos que durante esta fase es complicado ser positivos, pero ella lo necesita. Así pues, siempre con sumo respeto, acompañaremos a la mujer maltratada en todo momento.

Una vez la mujer que sufre maltrato toma la decisión de abandonar su relación, le daremos espacio para la reflexión. Ha de saber que estaremos ahí para ella, y que no hay duda de nuestro cariño y acompañamiento.

De forma paralela, también hemos de crear un espacio seguro en el que la reflexión prime. Nos necesitará siempre, y ahí estaremos para que sepa que la escuchamos, y que puede hablar de cualquier tema con confianza.

Confianza clara

Precisamente esto último que decimos nos trae a este punto. Mostraremos nuestro apoyo incondicional y trabajaremos para que sienta confianza en nosotros, pero también en ella misma.

Así pues, hay que luchar para que la mujer maltratada vuelva a tener confianza en sí misma. Para ello, hablaremos largo y tendido y trabajaremos en la mejora de sus fortalezas. Si sabe que las tiene, y es consciente del mérito de haber soportado la situación compleja y estresante que ha manejado, o que todavía sufre, podremos hacerla ver lo mucho que vale.

Mantén el contacto con ella

Una de las acciones comunes de los maltratadores consiste en aislar a sus víctimas. Es común que traten de alejarlas de sus figuras de apego, sus familiares y amigos y amigas.

Si queremos ser de utilidad, debemos mantener contacto con ella y, además, ayudarla a que no pierda dicho contacto con el exterior. Eso algo que aumentará su autoestima, la mantendrá más entera y animada y será necesario para que un día dé el paso de abandonar a su maltratador.

Ánimo para la búsqueda de ayuda

Dé o no el paso, hemos de animarla para que busque ayuda profesional. Hay numerosas asociaciones y servicios que están listos y dispuestos, y poseen los recursos y conocimientos para ser de utilidad en estas situaciones límite.

Infórmate antes de intentar ayudar

Antes de ayudar, si sabes de una mujer que está sufriendo maltrato, conviene acudir a asociaciones especializadas. Allí disponen de servicios que pueden analizar el caso y mostrar la mejor manera de proceder.

Paciencia

Y, por supuesto, hay que ser muy pacientes. Ya lo hemos comentado, pero hay que decirlo siempre. Por más que queramos correr por ayudar, solo ella puede tomar las decisiones y optar por la mejor forma de seguir. Así que, aunque a ratos parezca complejo, no hay que precipitarse, pues es una situación muy delicada y difícil, máxime para ella.

Las secuelas

¿Qué secuelas puede sufrir una mujer maltratada a la que queremos ayudar? Veamos las más notables según su índole:

  • Secuelas psicológicas: Entre las más notables, destacan la ansiedad, la depresión, el aislamiento social, los trastornos psicosomáticos o los trastornos sexuales.
  • Secuelas físicas: puede aparecer todo tipo de lesiones, desde hematomas a heridas, magulladuras, trastornos ginecológicos, enfermedades derivadas del maltrato, etc.
  • Secuelas sexuales: hablábamos hace un instante de los trastornos sexuales. Son muy importantes, ya que la vida íntima de la mujer se trastoca y, en muchos casos, no vuelve a ser la misma. Se encuentras disfunciones tales como vaginismo, que contrae los músculos para impedir la penetración, o la anorgasmia.
  • Secuelas económicas: obviamente, esto es importante. Muchas mujeres maltratadas no se atreven a abandonar a su maltratador por miedo a quedarse en la calle. En cualquier caso, su entorno económico cambia. Se ven obligadas a vivir con sus familias, de alquiler, en casas de acogida… Pierden su vida laboral y sufren mucho con el asunto monetario.
  • Secuelas sociales: aquí aparecen problemas notables. Mientras el maltratador tiende a aislar a su víctima, ella siente vergüenza, por lo que también se deja alejar de su gente, de su grupo social. De ahí que le resulte complejo hablar del tema, y de ahí que se tienda a alejarlas de sus amigos más íntimos y familiares más cercanos, pues es ahí donde encuentran gente de confianza con la que hablar de su problema.

El ciclo de la violencia

Seguimos conociendo más detalles sobre el entorno alrededor de una mujer maltratada a la que queremos ayudar. Recordemos que la información es poder, así que, cuanto más sepamos, más opciones para serle útil.

Existe un ciclo, una especie de patrón que se suele repetir en las situaciones de maltrato. Es el siguiente:

  1. Estalla la violencia. Es algo puntual, tal vez repentino, aunque puede hacerse más o menos común según el momento.
  2. Luna de miel. Tras el estallido, aparece el momento en el que el maltratador se arrepiente, creando un estado óptimo que parece que no se romperá nunca.
  3. Acumulación de tensión. En cualquier caso, tarde o temprano se va acumulando tensión hasta que vuelve a estallar la violencia.
  4. Fin y reinicio del ciclo. Acumulada suficiente tensión, se acaba el ciclo pasado y comienza uno nuevo cuando la violencia vuelve a estallar.

El problema con este ciclo que se repite una y otra vez es que la víctima, sobre todo durante los primeros estallidos, puede considerar que es algo puntual. Es decir, cree que podrá controlar la violencia, sobre todo durante la fase de luna de miel, pues considera que se reduce la frecuencia.

De todas formas, hay que considerar que la violencia física no es la única forma de acoso y maltrato. También suelen aparecer otras fórmulas graves en relación a las emociones, como las descalificaciones y las humillaciones, pero es posible que la víctima no las considere como tal por no haber agresión física de por medio.

Abandono y alejamiento

Poco a poco, la mujer se va acomodando a su agresor para evitar más estallidos de violencia. Por eso permanece atenta a sus gestos, a lo que le irrita, para impedir que el ciclo comience otra vez.

Por desgracia, esto hace que la mujer se olvide de sí misma. Es ahí cuando se aísla para evitar discusiones. Se convierte en una persona totalmente dependiente de su maltratador.

Luna de miel

Para complicar el cuadro, muchos agresores combinan sus conductas agresivas con otros periodos más complacientes y amorosos. De esta forma convencen a las mujeres maltratadas de que la violencia no volverá a aparecer, hasta que aparece. Esto es lo que se conoce como parte del ciclo que llamamos luna de miel.

Doble fachada

Aquí también se produce el fenómeno conocido como doble fachada. Es decir, se hace creer a la víctima que su maltratador está realmente enamorado. Eso le permite justificar su actitud y sus actos.

A medida que avanza el maltrato, el agresor comienza a multiplicar sus actos violentos. Y, lo que es peor, empiezan las amenazas, sobre todo si la mujer maltratada muestra la más mínima intención de abandonarlo.

Esta situación se hace más peligrosa y se agrava cuando existen hijos en el seno familiar. Los niños pueden ser también maltratados. O bien usados para culpabilizar a la víctima. O igualmente para que el agresor amenace con el suicidio buscando que la mujer desarrollo sentimientos de culpa.

En cualquier caso, ayudar a una mujer maltratada, tanto durante el proceso de maltrato como a posteriori, siempre es una labor compleja que requiere de mucha información, tacto, empatía y formación.

Sea como fuere, si quieres ayudar, lo mejor será que antes consultes con profesionales que te puedan servir de guía. A partir de ahí, tendrás en tu haber algunas herramientas útiles para ser realmente valioso de cara a la mujer maltratada que te necesita.

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